
Creo nunca había empatizado mejor con algún personaje de película como con Coraline.
Durante la función en el cine de “Bastardos sin gloria” aparece una escena donde un soldado desconocido mutila a otro igualmente desconocido con un bat de béisbol. La gente reía. Al terminar la película toño también se dio cuenta de lo mismo. Durante la escena la música era “amigable y alegre”. Me gustaría hacer el experimento de ver la película en muchas salas de cine del mundo a distintas horas y en distintos extractos sociales. Mi hipótesis es que en los países más desarrollados la gente reiría menos, es decir es menos manipulable (son más inteligentes por lo tanto su país es mejor) y durante las funciones matutinas reirían menos o nada durante la escena, basandonos en la premisa de que entre más temprano acude el público más especializado y culto y por lo tanto menos manipulable es, aunado a que no se tendría el respaldo de una sala llena riendo de una función en horario pico (si el grupo ríe con la escena de la masacre está bien hacerlo uno, pero si nadie lo hace no está bien hacerlo); igualmente entre más pobre sea la zona de la ciudad donde se encuentra el cine más reirá la gente bajo la misma premisa lógica, si son pobres, son tontos, si son tontos, son manipulables. La película es manipulante con toda alevocía. Estoy seguro los resultados serian reveladores. VOTA, COME, LEE, VE, REZA, COMPRA, “PIENSA”, RÍE.
Los grupos son tan tontos.
Al final resolví el asunto de la forma mas sencilla y lógica, no, no puse un dispositivo para que el que timbrara se electrocutara y muriera, ni instalé un circuito cerrado de seguridad, simplemente alisté mi ropa y huaraches durante tres dias seguidos para poder abrir rápido. Y sí, al tercer día lo averigüé: Al oir el timbre me levante y puse el pantalon y huaraches (sin camisa) y un tanto extasiado por al fin descubrir el misterio que desde hacia una semana comenzaba a corroerme la curisoidad de que era lo pasaba, en 20 segundos estaba en la puerta, no había nadie, corrí al final de la cuadra y al voltear vi a una viejita que se acercaba de un lado, era imposible que ella hubiera podido ver quién timbró dado el ángulo, y hacia el otro lado, si me hubiera tardado 5 segundos más en salir, no hubiera visto al muchacho que caminaba lentamente perdiendose en la otra esquina, era él, sin lugar a dudas. Ya lo había visto una de las primera veces que sálí, solo que era dificil aseverar que había sido él, (en aquella ocasión sospeché de una troca que pasaba en ese momento, incluso saqué el carro y estuve dando vueltas a la colonia buscándola) pero esta vez era seguro que había sido él, incluso hasta traía la misma ropa, una camisa roja, y cargaba la misma mochila grande y azul. Sentí irá al darme cuenta que era un adulto, masmenos unos 25 años calculé y corrí en huaraches y sin camisa por la calle para alcanzarlo, me llamó la atención que no corría o algo parecido, cuando me acerqué a él en la cuadra siguienté me di cuenta que estaba haciendo dibujos con los dedos sobre el cofre de un carro, en ese momento me detuve, y me di cuenta que estaba mongolito. Atónito e impotente vi como seguía caminando distrayendose con todo y tocando todo, en ese momento se paró un camión y se subió a él. No le dije nada.
Al menos tres veces por semana timbra a las rigurosamente 7:00 hrs, y cada vez que lo hace sonrío por saber quien es sin necesidad de ir a abrir, aunque mi corazón comienza a latir rapidamente al oir el timbre.